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martes, 25 de diciembre de 2012

EL PRINCIPIO DE DILBERT

“La premisa básica del principio de Dilbert es que los trabajadores más ineptos pasan sistemáticamente a ocupar cargos donde puedan causar el menor daño: la dirección de la empresa.” Esto explicaría la inutilidad de muchos jefes.

Supongo que muchos conoceréis las tiras cómicas de Scott Adams en torno a su personaje Dilbert. Son tiras cómicas ambientadas en el mundo laboral, donde se tratan situaciones absurdas y sin sentido, pero tienen en ocasiones un aterrador parecido con el mundo real.

Me he acercado al personaje a través de los libros del autor y no de las tiras cómicas. “El principio de Dilbert” es uno de esos libros, alterna texto con tira cómica, aunque es texto en su mayoría. También incluye correos electrónicos de seguidores de las tiras, que comentan lo que ocurre en sus empresas, aunque no sé si son verídicos o inventados. Uno desearía que fueran inventados aunque, para que nos vamos a engañar, seguro que son verídicos.

Es uno de los pocos libros que me arrancan carcajadas, y aunque es una obra que ya tiene sus años, es de 1997, siempre se agradece leer. Es muy recomendable sobre todo si trabajáis en una gran empresa, porque muchas de las historias surrealistas que cuenta veréis que no lo son tanto, y tarde o temprano exclamaréis: a ese lo conozco yo o en mi empresa hicieron lo mismo.

Para abrir apetito os dejo unas cuantas perlas:

“Aquí en [la empresa], se les ha ocurrido una nueva forma de decirle a uno que está a punto de verse puesto de patitas en la calle: a eso se le llama ahora -encontrarse en la reserva flexible-.”

“Kodak presentó una cámara fotográfica de un solo uso, a la que denominó Weekender (fin de semana). Algunos clientes llamaron al número de asistencia técnica para preguntar si también la podían utilizar en los días laborables.”

“Si no hay mercado para su producto, a veces se puede crear uno. Esto supone inventar un problema y luego aportar una solución. Entre los métodos más efectivos de crear mercado se incluyen:

                  Escribir mal el software ------  Vender actualizaciones
            Crear productos no fiables  ------  Vender servicios de garantías
      Decir a la gente que huele mal  ------  Vender desodorantes”

Es un libro que os animo a leer, sobre todo en estos tiempos que corren, pasaréis un buen rato, así que recordad “El principio de Dilbert (Scott Adams)”, ya veréis como tiene más parecido con la realidad del que debería.

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